Estamos perdidos. Pero no hemos perdido.

Ha sido un día triste. Nos hemos enterado de la muerte de Sergio Algora.
Escribo esto con una montaña de sus discos y tres de sus libros a mi lado.

Sergio Algora

El sábado david y yo discutíamos después del concierto de Tachenko acerca del costabravismo (”una forma de vida entre el ridículo, el éxito mínimo y el anonimato con mayúsculas. Un concepto poético”). Diferentes, yo le decía que era imposible asumir la diferencia de Algora. Tenía planes para él. Hace mucho tiempo que vimos tocar por primera vez a El niño gusano, en Garatge, jose y yo. Tengo delante la entrada: 20 de enero de 1996. El restaurante Chino en gira. 900 pesetas. Han pasado los años y allí he estado siempre, con todos sus proyectos, fueran musicales o literarios. Una constante, una de las pocas constantes de mi vida en todo este tiempo. Sabíamos que estaba enfermo, que su endocarditis de vez en cuando le jugaba malas pasadas, pero las renovadas fuerzas con las que impulsó La Costa Brava, y su afán literario (se hablaba de su primera novela para otoño) no nos hacían presagiar el final del cuento.

Ya habéis visto y oído bastante
ahora sacad el total.
Que nunca nada más de mí se sepa
y cuando por mí pregunten
enseñadles la cifra.

Todas sus canciones, sus relatos, sus poemas, quedarán ahí para siempre.
Y Nada me importa sonará a partir de ahora como homenaje.






| Inicio | 549 Anotaciones anteriores | Enlaces | vinoamargo |
Colección de favoritas en flickr !
Creative Commons Solutions o lo que es lo mismo recorta, pega y cita